lunes, 4 de diciembre de 2017

Size matters

Necesito hacer esta reflexión porque si no exploto. Y necesito ser menos abstracta de lo que soy normalmente en este blog porque ya de por si es un mensaje que me cuesta explicar en condiciones. Siempre digo que todas las batallas son duras, pero en especial las que libras contra tí misma. Llevo mucho tiempo obsesionada con mi peso. Desde los 82 kg que pesaba hace 7 años a los 52 que peso actualmente. Y no es cuestión de impresionar a nadie, simplemente es una cuestión de equilibrio, de sentirme bien conmigo misma, de dejar de sentirme culpable por comer algunas veces y de mirarme al espejo y que me guste lo que veo. Muchos y muchas sé que me entendéis, que habéis pasado por cosas parecidas. Ni siquiera es una cuestión de tallas. Es cuando decido ponerme en manos de un entrenador personal (una persona con titulación en nutrición y temas de entrenamiento). Es ese momento en el que decido cuidarme, hacer las cosas bien e imponerme una disciplina que me haga alcanzar los objetivos que me voy marcando poco a poco y que me hacen sentir orgullosa cuando los supero. Y cuando lo hago me siento muy bien. Me siento en paz conmigo misma. Pero no, la gente que te rodea ya ha decidido por ti que estás muy delgada, que no debes hacer dieta y que lo que debes comer es lo que ellos te indican, que tienes que comer de todo y que no se qué no se cual. La gente no se escandaliza cuando me ve abrir una galletas con chocolate pero si cuando digo que en vez de pizza voy a comer una ensalada. Y es triste, es muy triste. Sobre todo para mí, que sea más importante para la gente verme cualquier cosa que no esté en mi 'dieta' y verme engordar a ayudarme a seguir unas pautas que me van a dejar de hacer sentir como una basura. Gracias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario