lunes, 7 de septiembre de 2015

La 'magia' de la universidad (desenlace)

Mi primer desengaño real fue cuando nos tocó hacer una taquilla (¿? Si, luego todos los años hacen una exposición y tiene que estar la sala donde se hace súper guay con todas las tonterías que te hacen realizar durante el curso). Yo le expuse mi idea (en una corrección de proyectos) al profesor y le pareció bien. Pues nada, me tiré toda la semana santa con el santo de mi vecino que se ofreció a ayudarme montando taquilla cuyos materiales me habían costado en torno a 140€ (si, es que ni mi papi ni mi mami tienen una empresa de cerámica, ni de madera ni siderúrgica así que me toca comprar las cosas en tiendas convencionales y hacerlas a mano). Mi decepción no fue el consiguiente suspenso después del esfuerzo empleado (y consiguiente gasto económico), que también, cuando aluciné de verdad fue cuando comprobé que gente que había traido dos cajas de cartón o dos palos puestos de una manera aleatoria (no son hipótesis, son casos reales) tenía no sólo un aprobado. Cuando fui a pedir explicaciones el hombre me dijo que mi problema había sido conceptual…(allí si te piden que hagas una taquilla en el fondo lo que quieren es que les lleves un elefante rosa y les convenzas de que es una taquilla…pero nadie me había avisado así que me equivoqué e hice una taquilla de verdad). Vale, pues nada, no os voy a negar el rebote que me pillé con todo esto pero seguí. Yo había suspendido el primer cuatrimestre de proyectos y mi actual profesor me dijo que haría evaluación continua, con lo que si sacaba la parte proporcional (me puso un 4) en la segunda evaluación, aprobaría la primera. Con esto, pues yo a tope con la segunda, en la que logré sacar un 6, no es para echar cohetes pero bueno…, yo en las matemáticas que estudié en el cole (ya no en el insti) si sumas 6+4 y lo divides entre 2 te sale un 5, que supuestamente es un aprobado. Por otra parte, también me pareció sospechoso el criterio de calificación en urbanismo. ¿Cómo es posible que haciendo todos los trabajos en grupo (éramos 4), 2 suspendemos el examen y la otra persona tiene que hacer sólo un examen de recuperación de la asignatura (con apuntes) mientras yo tengo que hacer un proyecto de parcelación de 30 hectáreas durante 4 horas (a mano)??? Bueno, yo con toda mi buena fe se lo comenté al profesor para ver si había algún error. Me dijo que era porque me había incorporado más tarde que mis compañeros al venir de traslado. Bueno, me incorporé una semana más tarde, cierto, pero teniendo en cuenta que sólo me perdí una clase de urbanismo y que los trabajos los empecé con mis compañeros, te das cuenta de que hay cosas que siguen sin cuadrar. Bueno, con todo esto, suspendí el taller, en la recuperación tampoco me aprobaron (ahí ni siquiera voy a entrar si hice un buen trabajo o no), el caso es que los 18 créditos que componen el taller abonarlos en una segunda matrícula...en fin, gracias a dios soy familia numerosa y me descuentan un 50% pero vamos…Por cierto que con todo esto, mi profesor de proyectos (el que me suspendió, sí) me aseguró que podía matricularme sin problema de un cuatrimestre de proyectos del curso siguiente para no quedarme un cuatrimestre sin taller. Pues esto, como podéis estar imaginando si estáis leyendo esta parrafada, tampoco ocurrió. Todo esto me lo dicen cuando ya no hay forma de anular matrícula, muy considerados también. Así que nada, pues me puse a tope con el taller de proyectos que tenía pendiente, yendo a clase para que no me pudieran recriminar que si faltaba o cualquier otra cosa que se les ocurriera en el momento. Y sí, me volvió a suspender. Nunca, nunca en mi vida he llorado delante de un profesor porque ni pretendo dar pena para que me aprueben ni es mi estilo ni nada. Pero ese día lo hice, me salió del alma. No podía entender como trabajando, corrigiendo (cuando se alineaban los planetas y el profesor decidía que ese día le iba a dedicar más de 1 minuto a tu proyecto) y realmente esforzándome como lo hice me suspendían una asignatura que si no lograba aprobar ese año tendría que pagar la friolera POR UNA MALDITA ASIGNATURA de 1500€, al ser de tercera matrícula. Por eso lloré, por la impotencia de que me hicieran pasar por todo eso por una asignatura que si se supone que te están corrigiendo un cuatrimestre, no entendía como podían tener la falta de coherencia de suspenderte en una entrega final en la que sólo te has dedicado a maquetar (cosa que también lleva su tiempo, claro) y hacer alguna maqueta más. Al final, me tocó hacer un cuatrimestre extra para conseguir aprobar la maldita asignatura de marras.

Bueno, pues tocaba tercer año en Toledo, nuevos profesores, energías renovadas…a pesar de cómo  habían ido las cosas anteriormente estaba dispuesta a sacar el curso adelante. Pero no, era un nuevo paripé con distintas caras. Yo de verdad, quería creerme que el hecho de que a mi proyecto le dedicara dos minutos para corregirlo y al de otra gente (casi siempre la misma) estuviera con ellos más de media hora, era mera casualidad. Y que justo cuando tocaba corregirme a mí tras una larga corrección a una compañera,  no podía quedarse más tiempo (o terminaba con ella justo a la hora que terminaba la clase). Vale. Yo seguía ahí al pie del cañón, todos los días con mi proyecto intentando corregir como fuera (aunque con bastante poco éxito). El caso es que salvo algunas cosas que me iba corrigiendo el rollo era ‘bien, sigue trabajando en esto’. Pues también, me suspendió en enero. Por los temas de salud a los que hago mención antes me cogí menos asignaturas, y dos de ellas esta vez si que estaban integradas en el proyecto (pero no estaban en el taller…maravilloso, lo sé). No sólo me valoraron igual que a la gente que se examinaba de 3 asignaturas (si se supone que lo mío era sólo 1 tendría que haber otro criterio pero…mira, no). Cuando fuimos a la revisión, a los dos que éramos ‘de fuera’ (de traslado) nos indicó que es que teníamos muchas carencias gráficas (como no te han enseñado ellos, pues todo eso es carencia). Yo dibujo muy bien. Claro que tengo mil carencias gráficas, sin duda. Pero…punto 1: ¿por qué no me las corriges a lo largo del curso? Punto 2: Retiro el punto 1. El día que quiera corregir mis ‘carencias gráficas’ se lo pediré a alguien que sepa hacerlo, o que al menos no tenga tantas como yo. A pesar de haberme dedicado a proyectos y urbanismo dejando de lado el resto de asignaturas, saqué un 7 en estructuras (esto no es para alardear, es para que después de hacer balance contando todos mis suspensos no creáis que soy tan tonta), cosa que siempre sube el ánimo y te demuestra que a veces el esfuerzo se ve recompensado. Y a pesar del suspenso en proyectos, decidí tragarme el orgullo y continuar el curso. Ya esto es lo último que cuento, para poner el broche de oro. Clase de proyectos del nuevo cuatrimestre, tenemos que hacer unos planos de la ciudad de Toledo (todos los años se hacen, por si alguien ha quitado un trozo de muralla a cabezazos o el Alcázar se ha desplazado unos metros). Nos ponemos por grupos, yo con mi compañera (las de fuera, las trasladadas, las raritas) y cuando reparte los ámbitos en los que hay que trabajar, nosotras nos ofrecemos para hacer la topografía. El profesor nos dice que no, que nuestro proyecto en topografía tenía lagunas, que mejor lo hacía –Alumno X- que él si sabría hacerlo bien (disculpe, mi topografía de mi proyecto me la dibujé yo de donde pude, la de Toledo nos la dan ustedes ya hecha porque los planos están repetidos desde la época de los visigodos. A lo mejor si la tengo que hacer de cero dudo, pero eh, copiando soy un hacha). Esa fué la última humillación que aguanté.

Llega un punto que te preguntas qué estás haciendo con tu vida, si merece la pena pasar por todo eso. Y la respuesta os aseguro que es NO. De lo único que me arrepiento es de no haber dejado de pasarlo mal y de que me tomaran el pelo de esta manera desde hace mucho antes.  No me he inventado nada, de verdad, era un maldito infierno. Sólo quería terminar la carrera para dejar de pasarlo así, que me dieran mi título y que el dinero que la gente que me quiere había invertido en mi educación tuviera su recompensa. Pero sin motivaciones (o con tales desmotivaciones mejor dicho) es imposible avanzar. Cuando mi madre me propuso dejar la carrera no tardé muchos días en contestarla. Porque era algo que llevaba rondándome en la cabeza mucho tiempo, pero simplemente sentía que por dejarla estaba fallando a la gente que confiaba en mí. Y si, la dejé. Y ahí acabaron mis problemas. Se acabó quedarse todas las tardes del mes de febrero llorando tumbada en la cama y preguntándome qué estaba haciendo con mi vida sintiéndome un cero a la izquierda. Y luego también fue difícil, porque la gente no entiende que después de tantos años tomes una decisión así. A mí también me costó asumir que estaba fuera de la universidad y aceptar que eso no me hacía más tonta. Y ahí es donde empieza todo, con el final de tus propios prejuicios.

Todo el mundo tiene problemas, si. Y a cada uno nos afectan de una manera porque nunca hay dos problemas exactamente iguales. Aun sigo sin entender que haya gente cercana a mí que se piense que esto ha sido una decisión tomada a la ligera, porque han sido unos meses muy duros. Pero pasaron, se acabó arquitectura y se acabó el drama. Quiero aclarar también que esta ha sido mi experiencia personal, no tiene por qué ser así siempre. Si por ejemplo sois una de esas personas elegidas por un ser superior y divino que decide que le vais a caer bien al profesor hagáis la chapuza que hagáis, seguro que tenéis un paso más feliz y tranquilo por la universidad.

Yo ahora soy feliz, al menos la mayor parte del día, cosa que se me había olvidado, como lo de sentirte útil y tener un mínimo de autoestima. Tengo muchos proyectos en mente y muchas ganas de estudiar otras cosas que me encantan. Puede que algún día retome la carrera, cuando haya pasado un tiempo, mis ideas estén un poco más ordenadas y haya asimilado un poco todo esto. O puede que encuentre un trabajo que me apasione y que no quiera saber nada más de la arquitectura en mi vida. Lo único que tengo claro es que si algún día decido retomarla, lo haré en una escuela de verdad.

No soy nadie para dar consejos, sólo…sed felices, hagáis lo que hagáis y mientras no molestéis a nadie, de verdad, es el único fin. Y no dejéis que ningún mediocre os haga creer que vosotros también lo sois.

Si habéis llegado hasta aquí…ya sabéis más de mí de lo que puede saber mucha gente. Son sólo palabras pero a veces hace falta soltarlas para que se vayan de una vez y puedas hacer las paces contigo mismo. Y si habéis aguantado mi parrafada, gracias, de corazón :)

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